Reversible

Duración: 4´32´´
2004

* Premio de la organización a la mejor videocreación Mínima 04, Valencia.

Una reflexión sobre el intento de desaparición del narcisismo (lo más primitivo del psiquismo del ser) donde, a través de una performance íntima en un cuarto de baño, el mismo artista se desdobla agrediéndose. Quien antes había sido amado tanto, ante el desprecio de los demás, se acaba separando, evitándolo e intentándolo matar para reintegrarse en la sociedad. Pero, así mismo, reconociéndose en lo primario donde se lucha por la propia identidad que acaba consolidándose o muriendo.

El individuo está tan educado para huir del otro hasta el punto de no mirarse en los espejos, por miedo a reconocerse como otro. Pero, paradójicamente, la identidad es construida por reflejos de esos otros.

El propio artista se observa a sí mismo, afeitándose ante el espejo, y el reflejo ha cobrado entidad, sentado tras él. La aparición del doble suscita sentimientos de extrema violencia. Incluso antes de verlo por primera vez se percibe algo, luego, cuando se reconoce en otro hombre, se produce una situación angustiosa, erizado, asustado llegando incluso a dudar de su propia existencia.

Pero la verdadera función de su doble consiste en ser diferente: "había en todos sus gestos algo humillado, asustado, aterrorizado, al punto que en ese momento se parecía, si se nos permite la comparación, a un hombre que, carente de un traje propio, lleva puesto el de otra persona." Y se acaba comportando como un hombre amargado por remordimientos que inmediatamente le hacen culpable ante y hacia el otro. Lo que inicia la lucha de sí consigo mismo. Doblegar al doble es doblegarse a sí mismo. La impotencia de una pelea sin fin le llena de desesperación refugiándose en el agua, purificándose, hasta que el otro lo asume y acoge, fundiéndose en un abrazo (bajo la ducha).

Carlos T.Mori

Atracción de opuestos, diálogo de sordos.
Una apuesta por el entendimiento basado en la imposición.
Me acerco a tí y sabes que esto no me gusta. Un latido en la sien, ya no hay marcha atrás.
Ten la seguridad de que esto me duele más que a tí.
Exceso de compasión.
Nunca pensé que mis lágrimas
sirviesen para algo más que para aclararme la visión.
Espero no encontrar en tus brazos más mentiras.

Félix Fernández